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El Staatsoper de Hamburgo, la ópera, con su extensa programación y funciones prácticamente todos los días de octubre a julio, difícil es no encontrar un espectáculo afín a nuestros gustos, si además sumamos, que la compañía de ballet estable, es una de las más dinámicas de Europa.

 

La Ópera de Hamburgo es un centro en constante innovación, con una importante muestra anual de óperas contemporáneas, presentadas con una concepción escénica acorde. Esta manera de entender la escena se traslada a menudo a las óperas clásicas, lo que puede sorprender a más de un espectador no acostumbrado.

 

La danza, como la de ópera, combina danza clásica y contemporánea, aunque el peso de la programación recae en el legado de más de 40 años de trabajo con John Neumeier.

 

 

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No hay que perder en Junio 2019:

En el mes de junio en la Ópera Estatal de Hamburgo, la temporada concluye a la perfección con un verdadero festival de danza y ópera. Los grandes títulos del ballet con Anna Karenina, Nijinsky o Don Quijote se alternan con el nuevo ballet de John Neumeier para el Hamburg Ballett. Die Glasmenagerie está inspirada en la pieza de Tennessee Williams. En cuanto a ópera, las últimas representaciones de la escasamente producida Don Carlos de Verdi en francés o la Daphne de Richard Strauss no se pueden dejar pasar, tanto como las de Eugene Onegin con el increíble Bo Skovhus y una joven artista muy prometedora, Ruzan Mantashyan.

 

 

Hamburgo está en plena actualidad de la música clásica desde hace tres años, gracias a la obertura en fanfarria de la impresionante Elbhilharmonie. La sala de conciertos tiene tal éxito que el cartel siempre está completo. La novedad no debería sin embargo ocultar otra sala de espectáculos prestigiosa igualmente activa e imprescindible. La Hamburgische Staatsoper (Ópera Estatal de Hamburgo) tiene una historia tres veces centenaria. Desde siempre ha acogido los más grandes nombres de la escena lírica como Gustav Mahler, Otto Klemperer, Eugen Jochum, Karl Böhm o, más cercanos a nosotros, los directores de orquesta Simone Young y Kent Nagano, actual director musical de la institución. Nagano está igualmente a la cabeza de la Filarmónica Estatal de Hamburgo, la orquesta de la casa que interpreta los conciertos sinfónicos en la Elbphilarmonie. También aquí para reservar localidades es preciso hacerlo justo al inicio de la temporada. En cuanto a danza, la ópera es la sala titular del Hamburg Ballet, dirigido por el excepcional coreógrafo americano John Neumeier.

 

Siempre es el momento de adquirir entradas para la Ópera de Hamburgo ya que las ocasiones de visitar la segunda ciudad más grande de Alemania son numerosas, aunque sólo sea para asistir a una función de ópera o ballet. Entre los mejores acontecimientos de la temporada, la llegada del tenor superestrella Jonas Kaufmann, para una única función, en la producción de Carmen de Bizet con la soberbia Clémentine Margaine.

 

Otras grandes estrellas están en cartel como Joseph Calleja y Nino Machaidze en Luisa Miller de Verdi. Para Alcina, la obra maestra de Haendel, la Ópera de Hamburgo ha reunido a Franco Fagioli, Julia Lezhneva, Agneta Eichenholz y Sonia Prina bajo la dirección de Riccardo Minasi. A destacar igualmente la Manon Lescaut de Puccini interpretada por Kristine Opolais en alternancia con María José Siri o Eugene Onegin con Bo Skovhus que completan un cartel realmente prestigioso.

 

Las grandiosas Szenen aus Goethes Faust de Shumann están puestas en escena por Achim Freyer con Christian Gerhaher, barítono ideal para esta partitura dirigida por Kent Nagano, en cartel igualmente de la tetralogía wagneriana. El anillo de los Nibelungos de Wagner es suficientemente escaso esta temporada como para no señalar el de la Ópera Estatal de Hamburgo, puesto en escena por Claus Guth con un Siegfried que marcará la ocasión pues se trata de Andreas Schager, uno de los mejores wagnerianos actuales. Uno de los intereses de la Ópera de Hamburgo es la diversidad de su repertorio. Los grandes títulos bien conocidos como Las Bodas de Fígaro o La flauta mágica de Mozart, El barbero de Sevilla de Rossini, Tosca de Puccini, Nabucco, Rigoletto y La Traviata de Verdi se alternan con obras más raras e incluso con creaciones contemporáneas (como la muy esperada Lessons in Love and Violence de Georges Benjamin).

 

Klaus Florian Vogt está en cartel de la Tote Stad de Korngold, Emily Magee en el de Frau ohne Schatten de Strauss. Otra rareza del compositor alemán, Daphné, está encarnada por Christiane Karg. A señalar también el Don Carlos de Verdi en versión original francesa. Pero hay tanto por descubrir en la temporada 2008-2019 de la Ópera Estatal de Hamburgo que es suficiente reservar localidades para La Fanciulla del West de Puccini, por ejemplo, con Anja Kampe o incluso para la Belle Hélène con Kate Aldrich y Max Emanuel Cencic.

 

En cuanto a danza, los aficionados se sentirán agasajados también aquí con los grandes títulos del ballet blanco como Cascanueces, Don Quijote, Anna Karenina, La Dama de las camelias, Nijinsky e igualmente con las creaciones del genial coreógrafo John Neumeier para el Hamburg Ballett como Die Glasmenagerie inspirada en Tennessee Williams o la ópera Orfeo y Eurídice de Gluck. ¡Hamburgo es un destino incuestionable para los melómanos en Alemania!


 

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Informaciones sobre Staatsoper

Durante sus frecuentes viajes a Venecia, los mercaderes de Hamburgo fueron testigos del éxito del primer teatro de ópera público de Europa, inaugurado allí en 1637. En 1678, algunos de estos ricos burgueses, fundarán sobre los restos de un antiguo mercado de aves, un teatro de ópera permanente, el primero en Alemania, algo de lo están muy orgullosos en Hamburgo, a pesar de la furiosa oposición inicial del clero.

Las concesiones a la iglesia condicionaron abiertamente la programación de los primeros años, pero con el tiempo, el fuerte sentimiento nacional que pretendía ignorar la óperas italianas y francesas, se impuso, buscando pronto dar voz a las creaciones alemanas y por lo tanto llegar a una mayor audiencia, a pesar de protestas y debates que agitarán hasta la Universidad de Jena. Haendel fue contratado por la ópera a la edad de 18 años, como violinista y clavecinista. Allí estrenó Almira y Nero en 1705 y Florindo en 1708. En 1721 Telemann fue contratado como director, estrenando más de veinte óperas propias.

En 1738, la sala se declaró en quiebra, y fue demolida en 1763. Un nuevo edificio se construyó en 1765, que también fue subtituido, por el definitivo Neues Stadt-Theater am Dammtor, teatro que verá los estrenos alemanes de Weber, Rossini, Auber y sobre todo Verdi y Wagner. De 1891 a 1897, Gustav Mahler trabajó allí como director, imponiendo una rutina de trabajo, que después de sus años en Viena, será legendaria. Arthur Nikish debutó allí con Tannhäuser en 1901 y Otto Klemperer llevó la dirección musical de la institución, de 1910 a 1912.

Afectados por la crisis económica después de la Primera Guerra Mundial, y con el edificio parcialmente destruido durante la Segunda, la Ópera reabrirá con dificultades en 1946, dando la bienvenida a 600 espectadores, sentados alrededor de lo que quedaba del escenario. Pero la compañía, que cuenta entre sus filas con Hans Hotter, Martha Mödl, Hermann Prey, Elisabeth Grummer o Astrid Varnay, ganará rápidamente reconocimiento internacional.

En la nueva Staatsoper, reconstruida en 1955, brillará como administrador Rolf Liebermann (1959-1973, regresó en 1985), haciendo también de Hamburgo, una meca de la creación lírica contemporánea, recibiendo a Stravinsky (El diluvio), Penderecki (Los diablos de Loudon), Messiaen (Sinfonía Turangalila), Kagel (Staats Theater) o a Henze (El Príncipe de Hamburgo).