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No hay que perder en Junio 2019:

En el mes de junio en el Teatro de la Ópera de Roma, dos grandes óperas están en la lista. La Cenicienta de Rossini permite que Annalisa Stroppa o Teresa Iervolino brillen alternativamente en impresionantes vocalizaciones. La otra obra maestra es de Puccini con esta inmortal Tosca, interpretada por Monica Zanettin.

 

 

En Roma no podemos dudar en franquear la fachada un poco austera del Teatro de la Ópera ya que la sala es espléndida. Italia es la tierra de la Ópera y la capital no puede prescindir de una sala de primera categoría. Las grandes obras maestras se suceden en este magnífico escenario de oro y terciopelo rojo.

Hay que reservar entradas lo antes posible para asistir a una ópera o ballet en el Teatro de la Ópera de Roma ya que el baile está también muy presente. Con una excelente temporada 2018-2019, los títulos que no se pueden perder son, como siempre, grandes y hermosos ballets clásicos como

 

El lago de los Cisnes o Don Quijote. La coreografía original de Alexander Gorsky y Marius Petipa ha sido revisada por el gran Laurent Hilaire. Un evento que no debemos perdernos es esta velada dedicada al compositor americano Philip Glass con las coreografías de Benjamin Millepied, Giorgio Mancini y el joven Sebastien Bertaud o el ahora clásico Jerome Robbins. Otro gran coreógrafo, Angelin Preljocaj, llega a la Ópera de Roma para presentar una de sus obras maestras, Blancanieves.

 

Para la ópera, es difícil escoger porque los grandes títulos se suceden en el escenario del Teatro de la Ópera de Roma. No hay que demorarse en reservar entradas para la ópera y asegurarse la asistencia a una representación.

 

Los grandes compositores italianos están admirablemente servidos en Roma, pero esta temporada 2018-2019, es sin duda Mozart quien está más en el centro de atención. Sus deliciosas Bodas de Fígaro están en cartel, así como la encantadora Flauta mágica, en la increíble puesta en escena de Barrie Kosky y Suzanne Andrade, a la manera del cine mudo. Otro evento mozartiano, Idomeneo se canta, sin que siente precedente, por dos tenores en los roles de Idomeneo e Idamante. Solo falta Don Giovanni para perfeccionar la imagen. Dirigida por Jérémie Rhorer, la producción está firmada por el gran Graham Vick.

 

Entre los directores destacados, Robert Carsen presenta algunas de las principales producciones, como la reciente y magnífica Orfeo y Eurídice de Gluck, llena de humanismo (con Emöke Baráth) e Idomeneo. La reconocida cineasta Sofía Coppola vuelve a estar presente esta temporada 2018-2019 con la reanudación de La Traviata de Verdi. Obviamente, el compositor italiano tiene lugar propio en la Ópera de Roma con un espléndido Rigoletto donde podemos aplaudir a la nueva estrella, Lisette Oropesa.

 

Cantantes notables incluyendo a Alessio Arduini (Don Giovanni y Papageno) y Vito Priante (Figaro). Valentina Varriale, Jessica Nuccio y Claudia Pavone comparten el papel de Violetta en La Traviata. Anna Bolena de Donizetti es esperada con impaciencia por el enfrentamiento de las divas en Roma, María Agresta, Valentina Varriale o Carmela Remigio. Svetlana Kasyan y Monica Zanettin interpretan a Tosca de Puccini y en la impresionante Cenicienta de Rossini, Annalisa Stroppa o Teresa Iervolino pueden ser aplaudidas frente a Michele Angelini o René Barbera.

 

Los amantes de la música también recuerdan las representaciones del raro Ángel de fuego de Prokofiev o la divina Viuda alegre (Die lustige Witwe) con Nadja Mchantaf y Paulo Szot. ¡Una temporada italiana que no debe perderse en el magnífico Teatro de la Ópera de Roma!

 

 

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Informaciones sobre Teatro dell'Opera

Aunque existe actividad operística documentada en Roma desde 1606 (Agostino Agazzari), las reiteradas prohibiciones del Vaticano, serán por mucho tiempo, un grave contratiempo para el desarrollo de la ópera en la capital. Aún así, hasta la apertura de la actual sala en 1880, algunos estrenos importantes vieron la luz en los teatros romanos, como Il Barbiere di Seviglia en 1824, o de Il Trovatore (1853) y Un ballo in Maschera (1859) de Verdi, en el Teatro Apolo.

En 1877, la ciudad se convirtió en la capital de Italia y como tal, no tenía ningún teatro a la altura de las circunstancias. Domenico Constanzi, rico empresario hotelero, decidió legar su nombre a la historia de la Ciudad Eterna, construyendo con sus propios fondos una ópera, que fue terminada en sólo tres años. El Teatro Constanzi supuso un verdadero renacer de la lírica romana, desde 1880 a 1926, con no menos de 46 nuevas producciones y 120 estrenos. Las nuevas obras estaban firmadas por compositores italianos, y entre ellos, hay que destacar los triunfos logrados por Mascagni, con Caballería Rusticana, y por Puccini con Tosca. La ciudad vivió novedosos estrenos, como Parsifal en 1884, mientras que Toscanini hizo su debut en Roma, dirigiendo Carmen.

En 1926 el teatro quedó bajo el control del Estado fascista, que llevó a cabo una modernización y una transformación completa del edificio. Cuando recuperó la actividad dos años más tarde, como Teatro Reale dell'Opera, continuará, obviamente, la política de creación "nacional", y por supuesto escucharemos a Respighi y a Malipiero, pero también Stravinsky, Richard Strauss e incluso el Wozzeck de Alban Berg en 1942. En 1937 se empezaron a usar también las famosas Termas de Caracalla, para espectáculos al aire libre.

En 1946, la institución abandonó el término "Reale", pasando a llamarse simplemente Teatro dell'Opera, e internacionalizó su repertorio, sin dejar de ser fiel a los autores contemporáneos. Britten, Honegger, Hindemith, Janacek y Henze, se estrenarán en el teatro. También descubrimos aquí a Renata Tebaldi en 1948 y a Maria Callas en 1949, como Kundry en Parsifal!

En los últimos años, a pesar de los difíciles problemas financieros, directores artísticos como Riccardo Muti, han preservado la creatividad y el brillo de esta institución romana.